El aceite para coches es, valga la analogía, la sangre del vehículo. Del mismo modo que no se puede hacer una transfusión de un grupo sanguíneo incompatible con el del paciente, igual ocurre con este componente automovilístico.

Tenemos que conocer perfectamente y seguir a rajatabla las instrucciones del fabricante en este sentido. Recordamos que el aceite tiene las funciones de lubricar, blindar y proteger los componentes internos del motor. Dado que evita su deterioro y, conforme lo hace, va perdiendo su capacidad, es fundamental cambiarlo de una manera periódica.

Tipos de aceite para coches

No todos los aceites para vehículos de Albacete son iguales. Propiedades como la untuosidad (es decir, cuánto tiempo aguanta sobre una superficie sin deslizarse ni evaporarse); los puntos de ebullición, combustión y carbonización; o la tolerancia a las cenizas, además de la viscosidad, determinan sus principales particularidades.

Clasificación de los aceites

Ahora bien, ¿Cuáles son los aceites que se comercializan y se utilizan actualmente? Los enumeramos a continuación:

  1. Aceites minerales. Hoy en día, han caído en desuso y se emplean, sobre todo, para maquinaria y coches clásicos. Su característica principal es que incluyen partículas minerales que potencian la lubricación, como es el caso del grafito.
  2. Aceites monogrado. Se desenvuelven en una horquilla de temperatura reducida, motivo por el cual es necesario cambiarlos en verano e invierno. Actualmente, se utilizan poco (básicamente, en motores carburados con bajas revoluciones y cuyas temperaturas no alcanzan los 86 ºC).
  3. Aceites multigrado. Tienen la virtud de poder ser empleados durante todo el año, ya que su franja de temperaturas así lo favorece. Existen distintas variantes en función de su grado de viscosidad. Tampoco se utilizan en gran medida a día de hoy.
  4. Aceites semisintéticos. Se caracterizan porque incorporan a su composición diferentes compuestos químicos que les permiten modificar su comportamiento y capacidad de respuesta, en función de cada temperatura. Por ello, son más versátiles y especializados. Así, por ejemplo, mejoran sus cualidades como detergentes o potencian al máximo su función protectora. Su ventaja es que resultan más económicos que los sintéticos, lo que favorece a la hora de tener un gasto moderado en este consumible. Eso sí, para que sea de buena calidad, deberá llevar al menos un 30 % de aceite sintético. Básicamente, son más viscosos y limpios y potencian el rendimiento, así como la durabilidad del motor. Su vida útil en el coche ronda los 8000 kilómetros, aunque debemos consultar las indicaciones del fabricante.
  5. Aceites sintéticos. Al contrario que los anteriores, carecen de hidrocarburos. Son los que vienen reforzados con una mayor cantidad de aditivos y los ideales para los coches modernos, pues permiten a sus motores soportar el duro castigo que reciben. Resultan más caros y, por ello, a veces se reemplazan por los semisintéticos, aunque son los más recomendables para los automóviles actuales.

tipos de aceite para coches

Una cuestión importante es que no debes mezclar aceites de distinto tipo, salvo que resulte imprescindible por algún tipo de emergencia. Mezclar aceites puede dar lugar a una avería que requiera poner una pieza de recambio Lo mejor es vaciar el depósito para reemplazarlo por el nuevo en cada caso. La experiencia demuestra que la lubricación resulta peor y se suelen generar fallos en el motor, los cuales pueden derivar en averías.

Si es necesario mezclar, hay que hacerlo siempre con productos que compartan idénticas viscosidad y calidad, incluso aunque pertenezcan a marcas diferentes.

Una solución inmejorable

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